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Ante el II Foro en Defensa
de la Educación Pública
Organicemos la resistencia
contra la política imperialista en la educación
Las organizaciones abajo firmantes, conscientes de la necesidad de
unificar esfuerzos para resistir a la actual arremetida del imperialismo
contra la educación colombiana, hemos decidido suscribir la presente
declaración que presentamos ante el “II Foro Nacional en
Defensa de la Educación Pública” y ante los maestros,
estudiantes y padres de familia.
La llamada “Revolución Educativa”
del gobierno de Uribe Vélez es la continuación de la regresiva
reforma a la que ha sido sometida la educación colombiana desde
la aprobación de la Constitución de 1991 y la Ley 115. Las
finanzas, la administración, el régimen de trabajo para
los docentes y directivos, el contenido de la enseñanza, los métodos
y el control de todo el proceso mediante un severo sistema de evaluación,
constituyen las piezas claves de la política dictada al país
por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. El propósito
es que el aparato educativo responda a las nuevas necesidades del imperialismo
que, tratando de capotear sus crisis, se ha lanzado a una cruzada de agudización
del saqueo sobre países como Colombia, es decir, una educación
que le salga barata al Estado que debe ahorrar para pagar sus deudas,
con una oferta creciente del sector privado y que forme legiones de esclavos
para estos tiempos, dispuestos a vender su trabajo por poco salario, sumisamente
y con resignación.
Con el Acto Legislativo 01, la Ley 715, y el Plan de
Desarrollo, se recortaron las transferencias de la Nación a los
departamentos, distritos y municipios, debilitando la educación
pública: se fusionaron instituciones y hacinaron estudiantes para
reducir costos; arrancaron sus conquistas de muchos años a los
maestros, aumentaron su carga de trabajo y la edad para la pensión,
redujeron sus salarios y los sometieron a un régimen opresivo;
comenzó el desmonte de los colegios nocturnos y de los técnicos;
se redujeron a su mínima expresión los fondos del gobierno
para los niveles de preescolar y universitario, y miles de maestros, directivos
y personal administrativo se vieron obligados a renunciar a sus puestos.
Al tiempo que se debilita la educación pública, se fortalece
la privada. La “revolución educativa” de la que habla
el gobierno de Uribe, consiste en ampliar la cobertura en el nivel básico
entregando en concesión los nuevos colegios construidos; pagar
subsidios a instituciones privadas por la atención de estudiantes
que no obtienen cupo en el sector oficial; fomentar los colegios cooperativos
y comunitarios e inducir a los sindicatos de los docentes a que en lugar
de luchar, entren a participar de estas modalidades de privatización
practicando lo que llaman un “sindicalismo empresarial”.
Resulta curioso que entre más dinero se le quita a la educación
pública, más se habla de elevar su calidad. Dentro de los
lineamientos del Banco Mundial se entiende por calidad que con el menor
costo el sistema educativo cumpla el propósito que el capitalismo
espera de él en esta era de globalización, eliminando cualquier
vestigio de educación integral, de contenido realmente científico,
reduciéndola a dar unas “competencias básicas”
en lectura, escritura y matemáticas, que según esa concepción,
es lo que necesita el nuevo esclavo. Se habla de “articular la educación
con el mundo productivo”, algo que resulta indispensable, pero que
se convierte en un medio para que los monopolios se tomen la educación
e impongan su criterio sobre lo que consideran “competencias laborales”
para el buen desempeño de los esclavos asalariados: que sepan adaptarse
a un mundo laboral inestable en el que los puestos de trabajo duran poco,
que les permitan comunicarse, trabajar en grupo y ser “polivalentes”,
según lo demandan las actuales modalidades de organización
de las empresas. Además, los empresarios podrán contar con
abundante mano de obra disponible a la cual superexplotar mediante el
llamado “contrato de aprendizaje”. Es claro que para el imperialismo
este esclavo asalariado no necesita una sólida formación
universal que combine las ciencias, las humanidades, el arte y la educación
física, sino “competencias ciudadanas” para que con
“civismo” acate las normas, sepa de “convivencia”
y de resolución pacífica de conflictos, en suma, se trata
de matar en los niños y jóvenes la rebeldía y exaltar
como “valores” la resignación y la sumisión.
Todo esto se adereza con teorías que hacen apología del
pragmatismo, que abierta o soterradamente atacan la ciencia y el racionalismo
y promueven el misticismo, la superstición.
Según el mercantilismo reinante, con las políticas que se
están imponiendo la educación debe ser ante todo un lucrativo
negocio. Por ello el Estado no se ocupará del preescolar, la universidad,
la educación técnica, y si no se resiste, tampoco la media.
El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar acabó con los jardines
infantiles y está desmontando su programa de hogares comunitarios
para convertirlos en cooperativas bajo el régimen privado. El SENA
está siendo reducido a una agencia al servicio de los monopolios,
ocupada en que la oferta de mano de obra y su perfil se ajusten a las
demandas del mercado. A las EPS se les quiere autorizar que puedan expedir
títulos profesionales a médicos y enfermeras, con lo que
se abriría la puerta para que cualquier mercachifle reemplace el
papel de las universidades. El acceso a la universidad es para el que
tenga con qué pagar. El gobierno está implementando un sistema
de crédito para que los futuros profesionales paguen su carrera
hipotecándose con el sector financiero. Al mismo tiempo, se rebaja
el nivel científico de la enseñanza y las universidades
se transforman en politécnicos, eso sí, con un fuerte énfasis
ideológico en la preparación para la “ciudadanía
democrática”, que es el mismo conjunto de “valores”
para poder perpetuar un régimen social y económico de opresión
y explotación.
En síntesis, la reforma educativa que se está adelantando
es contraria a los intereses de la nación y de la inmensa mayoría
del pueblo y corresponde a un plan para intensificar el saqueo de Colombia
por los Estados Unidos. El resto de Latinoamérica se encuentra
en una situación similar. La superpotencia del Norte está
creando un nuevo “orden mundial” en el que los vastos territorios
de la América mestiza y atrasada serán un enorme mercado
para sus productos y capitales y en los que sus multinacionales explotarán
los recursos naturales y los servicios y establecerán talleres
de ensamblaje para aprovechar, sobre todo, la mano de obra barata. El
ALCA constituirá la culminación de esta política.
Contra esa pretensión han comenzado a levantarse los pueblos. Sin
embargo aún se deben superar grandes escollos.
En nuestro caso, FECODE, la organización sindical del magisterio,
claudicó frente a la embestida oficial, lo cual contribuyó
a generalizar la desmoralización entre las bases. La táctica
concertadora del sindicato se convirtió en una traición
abierta cuando respaldó la gestión que terminó con
el voto positivo del senador Dussán a la Ley 715, y posteriormente,
cuando el mismo Dussán y el senador Avellaneda, obrando en representación
de FECODE, aprobaron el plan de Desarrollo de Uribe. Su burocratismo y
entreguismo ha llegado hasta el punto que para este II Foro en Defensa
de la Educación Pública, invitan a jugar papel destacado
a los responsables de la crisis de la educación y de la venta del
país, al tiempo que ponen toda clase de cortapisas a la participación
de quienes representan posiciones verdaderamente comprometidas con la
defensa de los derechos del pueblo en la educación.
El magisterio no podrá iniciar un efectivo proceso de acumulación
de fuerzas y librar la batalla contra la agresiva arremetida del imperialismo
mientras en su dirección predominen fuerzas que de palabra dicen
estar contra los planes imperialistas, pero en los hechos ferian en la
mesa de negociaciones los intereses más preciados de los maestros
y los del pueblo en general. Y mientras no se desechen las ilusiones de
que la solución a los grandes problemas de la educación
será el fruto de los buenos oficios de tal o cual parlamentario
o leguleyo. La construcción de diversas formas organizativas que
permitan la educación de los maestros en una política que
concentre los intereses fundamentales de la inmensa mayoría, se
convierte en una prioridad. Como parte de esto se requiere limpiar la
casa de traidores y darles a los sindicatos una orientación consecuente,
que eduque a las masas y las llene de ánimo para la lucha. Además,
se necesita ligar la brega de los estudiantes con la del magisterio y
contribuir en la construcción de una poderosa organización
estudiantil democrática y representativa, que supere la actual
dispersión, tanto en la básica y media como en la universidad.
En los colegios y en las universidades debe abrirse el más amplio
debate sobre la política educativa y avanzar en la elaboración
de un programa compartido por las diferentes fuerzas interesadas en el
combate a la política educativa.
Y finalmente, es muy importante involucrar a toda la población
para que este problema se discuta y se entienda que la suerte de la educación
está indisolublemente ligada a la suerte de país, de tal
manera que, cuando llegue la hora de los enfrentamientos decisivos, se
pueda contar con un amplio respaldo. De igual forma, en las aulas debe
hacerse eco para respaldar las luchas que adelantan otros sectores y las
que en otras latitudes libran los pueblos contra el enemigo común:
el imperialismo. En estos momentos se hacen particularmente importantes
una intensa campaña llamando a la abstención contra el Referendo,
y otra, de solidaridad con el pueblo de Irak, sometido a una violenta
ocupación, y con el pueblo palestino, víctima del infame
embate sionista y yanqui.
Comité de Impulso por un Movimiento de Maestros Comprometidos con
el Pueblo. Bogotá, Pereira, Medellín, Bucaramanga.
Correo: redmaestros@hotmail.com
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